La PAZ como derecho humano
El derecho humano de la PAZ fue promulgado en 1997, y como consecuencia se declaró como “Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia para los niños del mundo” 2001 – 2010 propuesta que contiene una serie de medidas para promover una cultura de paz por medio de la educación. Conocemos muy bien sobre la violencia desatada en instituciones educativas en todas partes del mundo, igualmente la violencia intrafamiliar que de un modo u otro marcan el desarrollo social-emocional de niños y adolescentes. Es importante que los educadores asuman su rol, promulgando y practicando una cultura de paz en las diferentes organizaciones educativas.
El derecho humano de la PAZ fue promulgado en 1997, y como consecuencia se declaró como “Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia para los niños del mundo” 2001 – 2010 propuesta que contiene una serie de medidas para promover una cultura de paz por medio de la educación. Conocemos muy bien sobre la violencia desatada en instituciones educativas en todas partes del mundo, igualmente la violencia intrafamiliar que de un modo u otro marcan el desarrollo social-emocional de niños y adolescentes. Es importante que los educadores asuman su rol, promulgando y practicando una cultura de paz en las diferentes organizaciones educativas.
Ante
un proceso de cambio necesario e irreversible, la escuela y la familia tienen
papel protagónico por igual, que va desde el auto reconocimiento de cada quien como sujeto de deberes y derechos,
asumiendo obligaciones que se tienen como ciudadanos responsables, en una
sociedad donde verdaderamente se respeten los Derechos Humanos, una sociedad
más justa, una sociedad donde se considere que vivir en PAZ, va mas allá de la ausencia de conflictos armados, que vivir en
paz implica cambiar paradigmas, reflexionar, cuestionar y cuestionarse, en
muchos casos años de estudio y trabajo, las interrelaciones en el hogar, en la escuela, en la comunidad. De ahí la
importancia de liderizar, desde la escuela, el proceso de formación ciudadana
de alumnos y alumnas, como una realidad educativa que impregne cada momento del
hecho educativo, en función de un deseo solidario de vivir, como proyecto
común, la educación permanente en materia de derechos humanos, construyendo
juntos una sociedad democrática de libertad, paz y justicia.
La Educación para la Paz ha de ser concebida, en
todo momento, como un proceso de desarrollo de la personalidad continuo y
permanente, inspirado en una forma de vivir consigo mismo y con los demás en la
no violencia y en la creación de ámbitos de justicia, de respeto y de armonía.
Fernando G.
Lucini 1998